Fabricantes
La introducción de los Pasaportes Digitales de Producto impondrá nuevos requisitos normativos a los fabricantes que comercialicen productos en el mercado europeo, lo que hace esencial un enfoque integral del cumplimiento.
Los Pasaportes Digitales de Producto redefinirán lo que significa comercializar un producto de construcción en Europa. El cumplimiento normativo ya no puede recaer en un único departamento; debe convertirse en un programa para toda la empresa. Los fabricantes con visión de futuro ya están movilizando equipos interfuncionales, con el patrocinio de la alta dirección, para convertir el DPP en un pilar de su estrategia corporativa: no una casilla que marcar, sino una ventaja competitiva.
El primer paso en el recorrido del DPP es la claridad. Los fabricantes necesitan una comprensión profunda de cómo interactúan el ESPR revisado y el CPR, cómo se relacionan con los marcos existentes de la UE y qué implican a nivel nacional. Con esta base, su organización puede pasar de reaccionar a la normativa a definir su papel futuro dentro de ella.
Con la llegada del DPP, los fabricantes asumen la responsabilidad exclusiva de la información que publican. Esto plantea cuestiones esenciales: ¿dónde recae el riesgo en su organización y quién es responsable? ¿Cómo establecerá la gobernanza de datos necesaria para garantizar la calidad, no solo en el pasaporte en sí, sino en todos los sistemas internos que lo alimentan? ¿Y están sus datos estructurados conforme a los nuevos estándares del DPP? Responder a estas preguntas hoy es lo que distinguirá a los líderes mañana.
El ESPR y el CPR revisado marcan un cambio decisivo: dejar atrás los PDF y avanzar hacia datos estructurados y legibles por máquina. Su ERP, PIM, DAM y otros sistemas clave se verán afectados. Comprender este impacto desde el principio —y diseñar su arquitectura digital en consecuencia— convierte un reto de cumplimiento en una plataforma para la innovación.
El nuevo CPR es inequívoco: «para mejorar la legibilidad por máquina, es necesario establecer un diccionario de datos común…». Junto con las plantillas de datos estandarizadas, esto supone un rediseño fundamental de cómo fluye la información del producto. Los fabricantes que comprendan las implicaciones —tanto internamente como en el mercado— estarán mejor posicionados para liderar, en lugar de seguir.
En sectores como la alimentación y el textil, los códigos de barras, los GTIN y los códigos QR son herramientas de uso cotidiano. La industria de la construcción, con sus cadenas de suministro largas y complejas, tiene mucho que ganar siguiendo ese ejemplo. Colaborar desde el principio con GS1 y otros organismos de normalización pertinentes es un primer paso muy eficaz, que aporta eficiencia operativa, transparencia en la cadena de suministro y una mejor experiencia para sus clientes.
Hacer que la DoPC sea legible por máquina es uno de los elementos más transformadores del nuevo CPR. Los fabricantes deberían analizar qué significa esto en la práctica y cómo redefinirá la forma en que se diseñan los productos y cómo se crean, mantienen y comparten los datos en toda la organización y los sistemas.
Un comité de normalización específico ha desarrollado un conjunto de normas que influirán en muchas industrias. Una para el ESPR (JTC 24) y otra para los productos de construcción (CEN + ISO). Para los productos de construcción, estas normas constituyen un pilar esencial. En conjunto, definen la columna vertebral digital del futuro mercado europeo de productos de construcción.
Aportar datos de EPD es uno de los elementos más complejos del DPP y plantea cuestiones estratégicas. ¿Qué plantas de fabricación cubren los datos? ¿Debería ser conservador en sus evaluaciones? ¿Debería publicar un pasaporte o varios? ¿Qué conjuntos de datos utilizar al elaborar la EPD? ¿Con qué nivel de granularidad — SKU, lote o más allá? ¿Y qué parte de su EPD forma parte de la DoPC? Tomar estas decisiones correctamente desde el principio ahorrará un tiempo y un coste significativos más adelante. La Comisión Europea está muy abierta a colaborar en estas cuestiones complejas.
La normalización abre nuevas formas de hacer negocios. Con el DPP, los fabricantes pueden ofrecer productos y servicios de maneras que el sector nunca ha visto. Ya existen dos ecosistemas: BIM, centrado en la gestión de la información (ISO 19650, openBIM y normas relacionadas), y Peppol, utilizado hoy para pedidos, catálogos electrónicos y facturas. Unir estos mundos con el DPP es donde se creará la próxima ola de valor.
Los fabricantes ya afrontan una presión creciente para proporcionar datos de producto que satisfagan a clientes, reguladores y esquemas de calificación. Una estrategia de DPP centralizada es la respuesta: un enfoque único y coherente, lo bastante flexible como para abordar variaciones regionales y nacionales. Pero para ponerse en marcha, es necesario invertir en la definición de una estrategia, respaldada por la estrategia de la empresa.